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DEUM

acento s m I 1 Mayor intensidad de un sonido, en comparación con otros sonidos que forman grupo o serie con él 2 Énfasis o mayor energía que, al pronunciar una palabra, se pone en alguna de sus sílabas; aumento de la intensidad con que se pronuncia una sílaba, por comparación con la intensidad media de la cadena hablada; en español tiene valor fonológico y distingue palabras que tienen los mismos fonemas o las mismas sílabas, como depósito, deposito y depositó 3 Acento agudo El que cae en la última sílaba de una palabra, como en animal y cajón 4 Acento grave El que cae en la penúltima sílaba de una palabra, como en examen y débil 5 Acento esdrújulo El que cae en la antepenúltima sílaba de una palabra, como en esdrújulo, sílaba y antepenúltimo 6 Acento prosódico El que llevan todas las palabras y siempre se pronuncia, aunque no siempre sea necesario escribirlo 7 Acento ortográfico El que, además de pronunciarse, se escribe 8 Acento diacrítico El que se emplea para distinguir dos palabras que se pronuncian igual pero que tienen diferente categoría gramatical o distinto significado, como el (artículo) y él (pronombre), (del verbo dar) y de (preposición) 9 Signo o rasgo con que se representa en la escritura cualquiera de los casos anteriores; es una rayita oblicua (´) que se coloca encima de la vocal que se pronuncia con mayor intensidad (Véase «Acentuación», p 32) 10 (Mús) Mayor intensidad de un sonido o acorde, en comparación con los que lo rodean, en un compás, una frase u otro fragmento del discurso musical II 1 (Liter) Voz o sonido: «El acento inconfundible de las campanas tapatías», «Oigo una alondra cantar: tu acento» 2 Forma peculiar de entonación o pronunciación que, de una lengua, tiene un individuo, una comunidad geográfica o política, un país, etc: tener acento yucateco, acento norteño, hablar con acento extranjero 3 Manera o tono con que se expresa algo y que generalmente muestra una intención o caracteriza al que se expresa: «No, dijo con acento doctoral, la explicación sólo podemos encontrarla en los mecanismos del inconsciente» 4 Rasgo que distingue a una persona, un objeto, etc: «Nuestras patrias conquistarán, están conquistando ya el más moderno acento en la tecnología y en las ideas», «El toreo mexicano tiene un acento propio» III 1 Énfasis que se hace en algo o destacamiento que se hace de algo: «El problema es que algunos administradores han cargado el acento en cuestiones que en realidad son secundarias» 2 Poner el acento en algo Destacar algo, poner énfasis en ello: «El acento que la filosofía liberal puso en los derechos humanos», «El nuevo plan pone el acento en el desarrollo de carreras técnicas» 3 Rasgo o elemento con que se adorna alguna cosa o sirve para destacar su armonía, su ritmo, etc; detalle: «Un patio techado puede convertirse felizmente en una fresca terraza, con sencillos muebles y acentos de artesanía popular», «Una buena decoración emplea acentos simétricos repetidos».

definición - Acento_prosódico

definición de Acento_prosódico (Wikipedia)

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Wikipedia

Acento prosódico

                   

Con acento prosódico o acento de intensidad se denomina el mayor sonido, realce o relieve fónico que posee una sílaba entre las demás de una palabra en una conversación normal. Además también suele producirse un alargamiento en la duración de esta sílaba. En muchos casos el acento prosódico se indica en español con un signo llamado tilde o acento ortográfico. La sílaba sobre la que recae el acento prosódico se denomina sílaba tónica o acentuada, y a la que carece de él, átona o inacentuada. Aunque en castellano el acento prosódico y el acento tonal coinciden, no son exactamente el mismo concepto.

En muchas lenguas el acento recae en un una sílaba fija (como el francés o el turco), por lo que no es distintivo aunque sea fonéticamente audible. También se ha señalado que algunas lenguas, por ejemplo en algunas variantes de japonés (Kagoshima, Miyakonojo, Sendai) todas las palabras carecen de acento. Tampoco parece existir acento en ciertas lenguas tonales como el chino o el mende.[1]

Contenido

  Tipos de acento prosódico

Hay lenguas, como el inglés, el alemán, español, el francés o el italiano en las que el relieve en la voz consiste en una mayor intensidad, es decir, un mayor esfuerzo al espirar el aire. Este acento recibe el nombre de acento de intensidad, dinámico, espiratorio, articulatorio o de sonoridad. La naturaleza fonética de dicho acento varía de lengua a lengua e incluye varios mecanismos como el tono, la intensidad y a veces la calidad y cantidad de la vocal o segmento que recibe el acento.

Tradicionalmente se consideraba que el carácter principal del acento prosódico en español era la intensidad, sin embargo las últimas investigaciones que se han hecho han demostrado que el factor determinante es la elevación del tono, acompañada normalmente de una mayor duración o intensidad de la pronunciación de la sílaba tónica.[2]

En otras lenguas, como el griego antiguo, el acento consiste en la elevación del tono de la voz, en una mayor tensión de las cuerdas vocales al emitir la sílaba acentuada. En este caso el acento recibe los nombres de acento tónico, musical, de altura, tonal, cromático o melódico.

En español, sin embargo, también se da el nombre de acento tónico al acento de intensidad o considerado acento irregular que varía de acuerdo al sitio de trabajo.

Hay lenguas de acento fijo, en las que el acento recae sobre una sílaba determinada, según la estructura de la lengua, como en el esperanto, o en el latín, donde el acento siempre recae en la penúltima o en la antepenúltima sílaba; y otras que poseen un acento condicionado o libre, cuyo lugar está determinado por circunstancias fonéticas, morfológicas o sintácticas, como en el francés.

  El acento prosódico en diversas lenguas

  En latín

En latín el acento prosódico era predecible y recaía en la penúltima sílaba, pero solamente si ésta era larga (obviamente las palabras monosílabas lo llevaban en esta única sílaba que tenían, mientras que las bisílabas, en la primera); en caso contrario recaía en la antepenúltima. En latín, una sílaba podía ser larga por dos razones: era larga por naturaleza, si llevaba una vocal larga; y también era larga si llevaba una vocal breve, pero le seguían dos consonantes.[3] Este tipo de acento podía interpretarse en temas de moras, siendo que las sílabas largas tenían dos moras y las otras una mora, así el acento recaía en la penúltima mora antes de la última vocal. Debido a esta predictibilidad del acento latino este no tenía valor fonológico distintivo.

  En español

El acento del español, aunque heredado del latín, presenta variación libre, es decir, cae en una de las cinco últimas sílabas de una palabra (normalmente en alguna de las tres últimas). La evolución entre el latín y el español se debe a una serie de cambios fonéticos como las elisiones; por lo tanto, en español, no resulta predecible y tiene un valor fonológico importante, particularmente en los verbos, donde la posición del acento permite distinguir animo (1ª presente) de animó (3ª pasado) de un sustantivo como ánimo.

Aunque en castellano desapareció la cantidad vocálica (o silábica) en la pronunciación, el acento precisamente indica las huellas de esta. Un buen ejemplo son las palabras cóncavo y convexo. La lógica nos diría que son dos palabras gemelas; entonces ¿por qué la primera es esdrújula y la segunda llana? En la palabra CÓNCAVO, la penúltima sílaba en latín era breve, porque lleva una consonante y una vocal (-CA-), pero en la segunda era larga, porque lleva dos consonantes en la pronunciación (la X) /kon-BEK-so/ (aunque la X es una letra, fonológicamente representa dos fonemas distintos seguidos, que en la pronunciación pertenecen a dos sílabas diferentes); de manera que para los latinos habría sido imposible pronunciar esta palabra como esdrújula, pues la X "atrae" el acento.

En español también existen palabras agudas; o sea, las que llevan el acento prosódico en la última sílaba. Este rasgo también ha sido heredado del latín: las palabras españolas agudas, originalmente fueron llanas (o graves) en latín y en castellano medieval, pero luego perdieron la última sílaba, convirtiéndose en agudas. Por ejemplo, la palabra castellana amor no viene del nominativo latino AMOR (que en latín se pronunciaba llana: /ámor/), sino del acusativo AMORE(M) /amóre/ (en latín vulgar no se pronunciaba la M final) que, al perder la E final, se convirtió en amor /amór/.

Para marcar gráficamente el acento prosódico, se utiliza la tilde (á, é, í, ó, ú) (pequeña virgulilla sobre la vocal tónica; también llamada acento, aunque se prefiere la denominación tilde para no confundir el acento gráfico con el prosódico) cuando le corresponda, de acuerdo con unas normas establecidas (estas están diseñadas para utilizar la tilde en el menor número de ocasiones). Antes de conocerlas, es necesario separar las sílabas de la palabra en cuestión y señalar cuál es la sílaba tónica (aquella que tiene el acento prosódico). Aquellas palabras con el acento en la última sílaba son agudas, las que lo tienen en la penúltima son llanas, las que lo tienen en la antepenúltima son esdrújulas, y las que lo tienen en la anterior a la antepenúltima son sobresdrújulas. Las normas son las siguientes:

  • Las palabras sobresdrújulas se acentúan siempre. Hay que señalar que solo son sobresdrújulas aquellas formas verbales (habitualmente del modo imperativo) con pronombres enclíticos. Ejemplos: cuéntamelo, cómpraselos...
  • Las palabras esdrújulas (proparoxítonas) se acentúan siempre. Ejemplos: término, público, política...
  • Las palabras llanas (paroxítonas) no se acentúan cuando acaban en vocal, o en vocal seguida de -n o -s. Por ejemplo: débil, nenúfar, árbol, Sáenz, bíceps...
  • Las palabras agudas (oxítonas) se tildan cuando acaban en vocal, o en vocal seguida de -n o -s. Se exceptúan las palabras monosílabas, que solo se acentúan en determinadas ocasiones (ver el tercer inciso de los casos particulares, más abajo). Por ejemplo: camión, comió, venís, Orleans, vendrán, dieciséis, teméis, Bernabéu...

Casos particulares:

  • Los adverbios acabados en -mente tienen doble acentuación, es decir, la parte de la palabra anterior a ese sufijo tiene una sílaba tónica y deberá acentuarse como si la palabra acabase antes del sufijo; el sufijo -mente, por su parte, también tiene su propia acentuación: es llana y como acaba en vocal, nunca se acentúa. Ejemplos: cortésmente (si cortés tiene tilde, también cuando se le añade el sufijo), políticamente, finalmente (si final no tiene tilde, tampoco cuando se le añada el sufijo)...
  • Para marcar los hiatos (y romper el diptongo), se debe tildar la vocal cerrada (u, i), aunque no siga las cuatro normas anteriormente expuestas. Ejemplos: mayoría (es una palabra llana y, al acabar en vocal, no debería llevar tilde, sin embargo, como ia es un diptongo, debe tildarse para que el acento prosódico caiga en la sílaba ri; si no la tildásemos, la sílaba tónica sería -yo-).
  • Algunas palabras monosílabas suenan igual y, para no confundirlas al leerlas, se ha acordado tildar siempre una de las dos. Esta tilde se llama diacrítica. Por ejemplo: sí (adverbio para asentir; pronombre) - si (para iniciar las condicionales; nota musical), mí (pronombre) - mi (posesivo; nota musical), té (infusión) - te (pronombre), tú (pronombre personal) - tu (posesivo)...
  • Las palabras que, quien, cuando, cuanto, donde, adonde, como, cual y cuan (y en castellano antiguo también cuyo) se acentúan en la vocal tónica cuando actúan como adverbio interrogativo o exclamativo (en oraciones exclamativas, interrogativas o en proposiciones subordinadas sustantivas de interrogativa indirecta). Ejemplos: ¿Cuándo vendrás? Vendré cuando yo quiera. ¿Qué es esto? Yo creo que es un balón. ¿Quién ha venido? No sé quién haya venido, pero quien haya venido puede irse ya. ¿Cuánto quieres? Quiero cuanto sea necesario. ¿Cuál es esa canción? ¿Adónde vas? Voy adonde nadie me vea. No sé adónde va él...

  En inglés

En inglés el acento prosódico tiene valor fonológico. Eso significa que la posición del acento tiene un valor distintivo y permite diferenciar unas palabras de otras, en particular existen muchas parejas de verbo y substantivo que se diferencia por la posición del acento: áccess 'acceso' / accéss 'acceder', ímport 'bien importado' / impórt 'importar', etc;.

  En francés

En francés el acento no tiene valor fonológico distintivo y es fijo en la última sílaba de la palabra.

  Referencias

  1. Van den Hurlst, p. 85.
  2. RAE (2010), Ortografía de la lengua española, Barcelona: Bosch, p. 192 
  3. Iniciación a la métrica latina, Barcelona: Bosch, 1987 

  Bibliografía

   
               

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