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definición - procesos del aprendizaje de la lectura y escritura en los niños

definición de procesos del aprendizaje de la lectura y escritura en los niños (Wikipedia)

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Wikipedia

Procesos del aprendizaje de la lectura y escritura en los niños

                   
  Niño jugando.

Existen determinados factores que intervienen en el aprendizaje de la lectura y la escritura, y que son trascendentales para poder comprender el desarrollo del lenguaje en el niño, que se manifiestan tanto en el medio social donde se desenvuelve como también dentro del proceso escolar formal. Este último determina si el aprendizaje del niño es adecuado al nivel escolar en que se encuentra. "En el aprendizaje normal habría tres procesos neurológicos fundamentales: la receptividad sensorial, la interrelación sensorial y la integración central de los estímulos transmitidos por las vías sensoriales."[1]

Contenido

  Factores

  Lenguaje

Para leer es necesario que el niño haya adquirido el primer lenguaje, el oral. A partir de él, descubre el mundo y se integra; primero a su medio familiar y luego a la sociedad donde ejecutará diversas actividades en el transcurso de su vida. "Las personas expresan verbalmente lo que piensan y a través de su verbalización nos enteramos de lo que quieren decir.".[2] La correcta adquisición y el próspero desarrollo del lenguaje en los primeros años de escolaridades es lo más importante, debido a que ello le entrega al individuo las herramientas iniciales para su integración social y desarrollo sistémico.

"El paso del lenguaje oral al lenguaje escrito, implica algo más que decodificar las palabras… lleva consigo la necesidad de aprender a interpretar un nuevo tipo de lenguaje… sin poder recurrir a la ayuda de indicadores no verbales que complementen o aclaren el texto.".[3]

El lenguaje escrito se vuelve mucho más complejo que el lenguaje oral, debido a que este último cuenta con anexos que facilitan la interpretación del mensaje como por ejemplo el tono y ritmo, lo que el lenguaje escrito no posee. Esta es una de las razones del porqué la lectura se vuelve más distante a la realidad del intérprete; el individuo que lee debe realizar el trabajo de imaginar la realidad plasmada, comprobarla y darle un orden mental coherente con el significado global del texto.

Con lo anterior queda señalado que la adquisición de la lectura se hace compleja en los primeros años de escolaridad y sólo como referente existen según[4] ocho procesos que realiza el cerebro en la adquisición y desarrollo de la lectura:

1) El individuo debe reconocer los signos gráficos y diferenciarlos de otros signos, esto está relacionado con el proceso de discriminación y memoria perceptivo-visual.
2) El individuo debe asociar el signo gráfico a un fonema determinado. Proceso de discriminación y memoria perceptivo-auditiva.
3) Debe reconocer los signos en un espacio de la página donde lee. Percepción de la orientación espacial
4) Tiene que unir las sílabas y palabras, diferenciándolas de otras.
5) Le otorga a la lectura una dirección. En nuestra lengua de izquierda a derecha.
6) Da a la lectura una secuencia. Relacionado con la orientación espacial y el ritmo.
7) Asocia el grafismo y el fonema a un significado. Proceso de conceptualización y simbolización.
8) Comprende lo leído en general y lo retiene. Relacionado con la comprensión y memoria de los símbolos.

Todos estos procesos que entran en función en la lectura requieren de una maduración y una integración adecuada de los procesos del sistema nervioso central y los receptores sensoriales periféricos. "La lectura constituye un lenguaje que se expresa en signos gráficos asociados con sonidos.".[5] Hay que tener presente que no todos los niños poseen el mismo grado de maduración psicobiológica para afrontar el aprendizaje escolar tradicional al cumplir la edad deseada (6 años aproximadamente). El cerebro de cada individuo es único e irrepetible, por ello que los estímulos son determinantes para su correcta maduración y especificidad funcional. "… el cerebro tiene la potencialidad de organizar su funcionamiento, de manera de aprovechar al máximo sus posibilidades, según sean las características del ambiente."[6] En la educación preescolar, además de los usos del lenguaje oral, se requiere favorecer la familiarización con el lenguaje escrito a partir de situaciones que impliquen la necesidad de expresión e interpretación de diversos textos.

  Nivel mental

La lectura y escritura implican procesos de generalización y de abstracción; interviene, por ende, un elemento intelectual. Por ello que "La dificultad de abstracción se advierte en una imposibilidad de expresar el concepto más esencial y propio a los objetos.".[7] En este punto entra en juego la madurez o nivel mental del niño. Éste primeramente, no ejecuta ningún método de abstracción, sin embargo posee una inteligencia que se basa principalmente en la actividad psicomotriz, luego a través de la imitación genera el pensamiento representativo mínimo; lo que posteriormente ayuda a que el niño evoque y represente acciones generando la aparición del pensamiento activo y mágico que está más asociado a la afectividad. En este último punto, el lenguaje ayudará a estructurar el pensamiento gracias a la experiencia tanto de actividades verbales como de actividades concretas. Posteriormente el niño desarrollará la inteligencia intuitiva, dependiente de una circunstancia y situación concreta, lo que beneficiará al pensamiento lógico que se desarrollará lentamente en cada etapa escolar. "…el aprendizaje de la lectura para el niño no es un proceso instantáneo o breve que se efectúe en una sola operación mental."[8]

  Niña aprendiendo a leer.

El desarrollo general del niño depende de variados estímulos que permiten desarrollar los aspectos específicos del cerebro, manifestándose a través del lenguaje y del comportamiento general, por ello "…el desarrollo psicolingüístico depende, por un lado, de una asimilación neurológica de las características fonéticas del idioma y, por otro, de una acomodación psicológica a los códigos lingüísticos culturales del propio entorno, el que acepta o rechaza las comunicaciones del niño.".[9] Por ello, no se puede optimizar cuáles son las características normales de adquisición del lenguaje de un niño, solamente se da una breve reseña de lo que se estima óptimo para su edad, lo que no es estructurante para la enseñanza, sino que es sólo un factor inicial de desempeño.

  Desarrollo psicomotriz

Un adecuado desarrollo psicomotriz le entrega al niño la facilidad de conocer el mundo y su propio cuerpo, esto le otorga la capacidad a futuro de poder ejercer la escritura y la lectura más fácilmente puesto que posee un dominio del ambiente donde se desenvuelve. Esto le entrega al niño una seguridad emocional que beneficia el proceso de aprendizaje en las etapas escolares en las cuales se ve enfrentado y facilita el funcionamiento óptimo de las capacidades cerebrales que el individuo pueda desarrollar. Hay que tener en claro por lo mismo que el cerebro es el que guía todas las actividades que un individuo realiza por ello“…del conocimiento del esquema corporal depende la estructuración espacial.”[10] y las respuestas que el individuo entregue gracias a los determinados estímulos que recibe del mundo exterior. “En la evaluación del sistema motor se incluye el funcionamiento cerebral y la dominancia lateral”[11]

  Desarrollo perceptivo

Aquí entran en juego la percepción visual, auditiva, espacial y temporal; las que están presente desde que el niño nace y se desarrollan en las diversas etapas de maduración cognoscitiva que dependen principalmente de la experiencia. En las primeras etapas aparece la percepción del color, formas, tamaños, sonidos, y más adelante surgen la percepción espacial y la percepción temporal. "Entre la maduración fonoaudiológica y la definición de la lateralidad debe existir una conexión, que cuando no se produce, conlleva los trastornos de aprendizaje de la lectura, ya que ésta está íntimamente unida al lenguaje hablado."[12]

  Factores emocionales

Este factor posee trascendencia debido a que fundamenta la reafirmación emocional en el niño gracias a los estímulos que recibe de su medio familiar y social que lo ayudan a fomentar el desarrollo de su personalidad. Estos factores determinan la inclusión en la escuela y en la sociedad; si por alguna razón hubiese cualquier tipo de trastorno en este proceso de afirmación individual del niño, tendríamos como consecuencia un déficit en la integración del niño al colegio y por ende, a la enseñanza.

  1. (Bravo, 1980, p 162)
  2. (Bravo, 1980, p 84)
  3. (Bravo, 1980, p 222)
  4. (Bravo, 1980, p 144 - 145)
  5. (Bravo, 1980, p 144)
  6. (Bravo, 1980, p 65)
  7. (Bravo, 1980, p 83)
  8. (Bravo, 1980, p 173)
  9. (Bravo, 1980, p 85)
  10. (Fernández, Llopis, Pablo de Riesgo, 1989, p 78)
  11. (Rivas y Fernández, 2004, p 55)
  12. (Fernández, Llopis, Pablo de Riesgo, 1989, p 74).
   
               

 

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